Lectura
1 La Ciudad de México de noche
Paco y Justin han recorrido la Ciudad de México y Paco escribe una carta a sus padres para contarle sus experiencias. Lee la siguiente carta para saber lo que dice. Queridos
padres: Aquí
estamos, en medio de la maravillosa e increíble Ciudad de México.
Solamente por visitar esta ciudad, Justin y yo pensamos que ha
merecido la pena el viaje. Quiero
contarles ahora un poco de nuestras aventuras aquí, especialmente las
de anoche, cuando ambos decidimos hacer un recorrido por algunos clubs
y discotecas de la ciudad. Justin
y yo habíamos pasado ya varios días recorriendo la gran ciudad donde realmente
entramos en contacto con su pasado, ya que la presencia de los aztecas
sigue estando por todas partes. Después de tanta visita decidimos conocer la apasionante vida
nocturna de la ciudad y conseguimos algunas direcciones de lugares típicos
donde se reúnen los jóvenes (un amigo de Justin que ya había visitado
la ciudad, nos las proporcionó) como
la Zona Rosada, San Angel, etc. y
sin pensarlo más, a eso de las nueve de la noche, tomamos un taxi
y comenzamos nuestro recorrido nocturno. Lo
primero que hicimos fue cenar en un restaurante y probar unas exquisitas
enchiladas de pollo y el típico
venado al horno que disfrutamos
al máximo, acompañados estos dos platillos con unos “copones”
de tequila; la mezcla
de sabores, el de la sal alrededor de la copa, la bebida misma
y el sabor de los platillos que ordenamos, fue algo diferente pero magnífico.
El ambiente del restaurante era… ¡increible!;
velas en las mesas, ambiente colonial… todo invitaba a la intimidad
y nos hizo pensar que este restaurante, Casa
Guadalupe, era el lugar perfecto para venir “acompañado” en un próximo
viaje. Después de la cena nos escontrábamos listos para nuestra próxima aventura y luego de dar una vuelta por San Angel, tomamos otro taxi (en México, son muy baratos) para ir a Antillanos, lugar obligado para los amantes de salsa. Era como si todo México estuviera allí; el ritmo, la alegría y “la vida” que se respiraban en el lugar eran indescriptibles. Después de algunas horas de experimentar los distintos pasos de salsa, el ambiente, las margaritas y demás, decidimos continuar nuestra gira nocturna, ya que la gente continuaba llegando y ya no “cabía ni un solo alfiler”. El
siguiente lugar que visitamos fue el bar “La
Nueva Opera”, lugar famoso por sus margaritas
y… ¡claro! tuvimos que probarlas, distintas
a las anteriores pero… ¡deliciosas!
Disfrutamos de estos lugares y de sus margaritas… ¡al máximo! y decidimos terminar la noche en la Plaza
Garibaldi. Allí pudimos
escuchar la música de los
mariachis, música alegre, romántica, en resumen, la voz del pueblo
mexicano, que impresionante resuena por todos los rincones de México.
Todo esto era, para nosotros, como de película.
Ya cansados, y de madrugada, tomamos otro taxi par volver al hotel. Esta próxima semana visitaremos
otros estados y viviremos nuevas experiencias.
Justin está mejorando mucho su
español y ya es él el que hace las preguntas.
Ambos estamos contentísimos.
Ya les escribiré después de nuestra próxima aventura.
Un abrazo, Paco
Justin y Paco hablan ahora de su gira nocturna por la Ciudad de México
Paco:
¡Lo hemos pasado padrísimo aquí! Justin: ¡Sí,
a todo dar! Paco: Y…
¿qué hacemos ahorita? Justin: Pues… |